Cada día me levanto con la ilusión de hacerte más feliz que el día
anterior. Te volviste tan parte de toda mi existencia que no ha pasado ni un
solo día desde que te conocí, que no piense en vos al momento de abrir los ojos
por la mañana. Te volviste esencial, para mi corazón y mi alma, para mis ojos y
mis manos, para mi boca y mis brazos.
Miles de cosas cambiaron en todos estos años, muchas mejoramos, otras
nos costaron tiempo y esfuerzo y otras nos costaron algunas lagrimas, pero nada
que lo que sentimos no pueda superar. Me enseñaste tantas cosas de la vida y
del amor, que jamás antes entendí y fue con vos que logré comprender. Aprendí a
conocerte, a saber que tenes la costumbre de hacer reír a todos los que te
rodean, que te gustan las bromas, que te reís espontáneamente, que te gusta ser
feliz, divertirte, que te convertís en un chiquito cuando estamos solos, que te
gusta recostarte sobre mi pecho, te gustan las caricias en la espalda y la
pancita, que sos delicado para las palabras y no puedo actuar impulsivamente
con vos, y afortunadamente no suelo serlo. Conozco tus ironías y tu sarcasmo,
tus ojitos de enojado, tus palabras suaves y tiernas cuando intentas
disculparte, tu vocesita cuando tenes sueño, y que logras dormirte en 2
minutos. Conocí más cosas de vos, de las que creo, conozco de mi misma. Y todas
las cosas que conozco de vos me gustan y me enamoran, aunque hagamos problema
de algunas, todo en conjunto, todo lo que forma tu manera de ser, tu
personalidad, me encanta y me enamora.
Amo cada palabra, cada gesto y cada detalle que tenes, porque sé que soy
la única persona que logró ver ese lado dulce y tierno que tenes. Vos y solo
vos tenes la capacidad de tranquilizarme cuando lo necesito. Sabes cuidarme
cuando tengo miedo, sabes qué decirme para cambiar mi tono de voz, sabes
exactamente qué hacer para cambiar mi humor, solo vos podes hacer que una
llamada se vuelva mágica y logre devolverme la sonrisa que me faltaba antes de
escucharte.
Me sorprende que después de varios años, aun sigas conquistándome de
esta manera, aun sigas sorprendiéndome como solo vos podes, aun siga poniéndome
nerviosa cuando voy a verte y aun con tan solo escuchar tu voz, mi mundo y mi
día se transforman. Nunca dejé de agradecerle a Dios y a la vida, la grandiosa
oportunidad de haberte encontrado, de haberte conocido, y haberme enamorado de
tu esencia, de tu alma, de absolutamente todo lo que sos, por dentro y por
fuera.
No ha pasado un solo día que no me despierte amándote más, y quiero
brindarte a vos lo mismo, esa paz que vos me diste desde que llegaste a mi
vida. Quiero ayudarte a cumplir tus sueños, cumplir los míos y los nuestros,
complementarme tan perfectamente a tu forma de ser, como hasta el día de hoy.
Te amo, y fue con vos que entendí qué es amar de verdad.

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