Aún no he empezado
a escribir y se me llena la mente de recuerdos tan lindos que viví estos últimos
meses que estuve con ustedes. Quiero empezar diciendo que son una de las
mejores cosas que me ha pasado en la vida, haberlos conocido fue hermoso, fue mágico
para mí. Recuerdo haber tenido muchas ilusiones de conocerlos y una vez que los
conocí, mi vida cambió. En los ojos de ustedes yo encontré mucha fortaleza,
nobleza, bondad, y una dulzura que iluminó y llenó mi vida de una manera que no
puedo explicar. Recuerdo haberme enamorado de la sonrisa de Danny, haber visto
esos ojos café miel y no poder evitar sonreírle de regreso cada vez que él me
sonreía. Llegué a la sala y todo era nuevo para mí, es difícil comenzar en un
lugar donde no conoces a las personas pero cada uno de ustedes me hizo sentir
en casa, tuvieron un gesto aunque sea pequeño, que me atrapó y en cada uno de sus papás yo pude ver a una
familia que lucha, que quiere lo mejor para ustedes. Recuerdo los preparativos
de cumpleaños, arreglar la sala de juegos y emocionarme pensando cuanto iba a
gustarles a ustedes, cómo iban a divertirse. La sonrisa de cada uno de ustedes
era todo lo que necesitaba para estar bien, iluminan el mundo con sus sonrisas,
y cambian a las personas, eso lo sé por experiencia. Como quisiera quedarme
meses más, volver el tiempo atrás y repetirlo todo, repetir las pláticas con
Ariany y su mamá, repetir las risas con la mamá de Maryuri, volver a
experimentar que se siente que una niña tan linda como Winslet te de un beso
tierno y te abrace. Quisiera volver al momento donde Hilary me dijo “tita” por
primera vez y me dio un beso. Son recuerdos que no voy a olvidar, que valoro muchísimo
dentro de mi corazón.
No todo siempre fue
lindo, hubo muchos momentos difíciles. Cuánto cuesta despedirse, decir adiós,
dejar ir. La lucha que ustedes viven día a día, no es fácil y solo ustedes
saben todo lo que tienen que pasar para estar bien, buscando la salud y estoy
segura que no cualquier persona podría aguantar todo lo que ustedes si, es algo
que entendí y comprendí, es difícil este camino, ustedes de verdad son unos
luchadores, y como es la historia, algunos ganan y otros pierden la batalla
pero lucharon, no se dieron por vencidos y eso es algo que todo ser humano debe
valorar, la fortaleza que construyen en este trayecto difícil que les toca
vivir. Cuantas veces no quise estar en su lugar para evitar que los pinchen una
vez más, para secar esas lágrimas cuando sentían dolor. Cuantas veces me dormí
rezando por ustedes, porque el día siguiente amanecieran sintiéndose mejor, sin
vómitos ni nauseas. Yo les hubiese dado mis venas, mis brazos, para que me
pincharan a mí, en vez de ustedes, cuantas veces quise ayudar, dándoles un
abrazo o un beso, consentirlos para que se sintieran mejor.
Hace un par de días
dejé de ir al hospital y ya los extraño, extraño sentarme al lado de sus camas
y preguntarles cómo pasaron la noche, darles un globo del color que prefieran
para dibujarles una sonrisa. Sentarme con Danny a platicar, queriendo hacerle
cosquillas para que me dejara darle un abrazo sin que se pusiera tímido. Me
hace falta la risa de ustedes por la mañana, las pláticas con sus papás, el
abrazo sincero de ellos, al sentirse escuchados y apoyados. Me hace falta
sentarme con Maydi a platicar de música, mi amor por Justin Bieber y la vida de
los famosos. Me hace falta esa capacidad que ustedes siempre tuvieron de
hacerme sonreír hasta con pequeñas cosas, de cambiarme el ánimo en un segundo,
con sus vocecitas de chiquitos y sus palabras tiernas. Me hace falta estar con
mis tres princesas, Ariany, Winslet y Sofi, reírnos, pintar con acuarelas,
llenarnos de pintura las manos, abrazarnos todas, cantar, saltar, y sentir ese
abrazo tan lindo cuando al verme gritaban: “Martita” y me abrazaban mientras me
saludaban.
Como voy a extrañar
esos momentos, no tienen idea.
No puedo evitar
llorar con todo esto, me duele tener que irme, porque significa que no voy a
estar ahí para darles los buenos días, para darles un beso en la frente cuando
tengo que irme. Los voy a extrañar cada día al despertarme, pero no voy a
dejarlos solos, voy a tratar de visitarlos cuando pueda, abrazarlos para no
extrañarlos tanto.
Les juro que estos
tres meses fueron cruciales para mi vida, yo jamás creí que un grupo de niños,
con sus papás y sus historias individuales iban a cambiarme la vida como lo han
hecho. Con ustedes entendí que las cosas pueden cambiar en un segundo, que
nadie está exento de sufrir, de pasar momentos difíciles pero todos podemos
elegir luchar y pelear; ustedes eligen pelear por su vida, y no es fácil observar
como algunos logran vencer la enfermedad y otros no. Es por eso, que todos
ustedes me enseñaron una de las lecciones más importantes, no hay que dejarse
vencer, no hay que bajar los brazos, aunque todo se vea difícil, aunque todo
parezca desvanecerse. Allan es un ejemplo de esa fuerza, de esas ganas de
vivir, y siendo tan pequeños, demuestran día a día que pueden ser más fuertes
que muchos adultos.
No puedo dejar de
lado a Jeremy y Ashley, dos hermanitos tan especiales, que ya tienen ganado el
cielo desde ya. Chiquito lindo, me conquistaste, me enamoraste con tu risa y
esos ojitos tan lindos. Jamás voy a poder sacarte de mi corazón, es increíble
como logras atrapar y enamorar a todos los que te conocen, tenes ese ángel, esa
chispa que atrapa y Dios tiene muchísimas cosas buenas preparadas para vos y tu
familia. Te amo chiquito, te amo muchísimo, me cambiaste la vida, de una manera
inexplicable.
Gracias por tanto
amor, por tantos momentos hermosos. Alex, allá en el cielo, quiero que sepas
que estoy muy orgullosa de vos, de lo feliz que hiciste a tus papás mientras
estuviste con ellos, que fuiste uno de los niños más inteligentes y maduros que
he conocido, que tus palabras de aliento no voy a olvidarlas, que espero
haberte dado el cariño que quise darte, espero que en el cielo estés contento,
alabando a Dios como siempre quisiste. Te extraño, pero sé que estas en un mejor
lugar.
Por último, pero no
menos importante, Mildred, estos es para vos.
Gracias por haberme
enseñado tanto, por ser tan linda conmigo desde el principio, por enseñarme a
querer a estos chiquitos, porque en tus ojos yo vi amor, por lo que haces y a
quienes ayudas. Te admiro, no es fácil la labor que haces y aun así, lo haces
de una manera impecable. No sé cómo explicar la alegría que sentía cada vez que
al entrar a la sala del Leonardo, todos los niños corrían hacia vos, a
abrazarte y llenarte de palabras lindas. Vos te has ganado todo ese cariño, por
tu forma tan linda de querer a los niños, de hacerlos sentir especial. Te
mereces todo el amor que ellos te tienen y mucho más. Espero Dios te devuelva
al doble, todas las cosas buenas que das a los otros. Fue muy lindo haber
compartido con vos este tiempo, nuestras maneras de ser se acoplaron y gracias
por haberme hecho sentir como en casa, también. Gracias por la contención, por
el apoyo, por las risas, los abrazos, por las pláticas, por haberme confiado
aspectos importantes de tu vida, por haberme soportado en mis días difíciles y
por dejarme conocer tu interior. Te voy a extrañar mucho, significas mucho para
mí, te admiro y estoy segura que nuestros chiquitos no podrían tener una mejor
amiga que vos, esa que siempre está para ellos, que siempre busca
sorprenderlos, alegrarlos y dibujarles una sonrisa. Te quiero con el alma,
gracias por todo.
Gracias Dios, por
la enorme bendición de haberlos conocido. LOS AMO!

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